Somos Camila y Agustín, también conocidos como los papás de Bernardita y Bruno, nuestro perrhijo.
Hagu nació de nuestras ganas de crear algo propio, pero también de algo que ya estaba muy presente en nuestras vidas: el mundo textil y el amor por hacer las cosas bien.
Agustín creció rodeado de telas y aprendió el oficio en la empresa familiar, una fábrica que su papá y su tío fundaron hace más de 30 años. Camila, desde otro lugar, fue sumando organización, creatividad y esa mirada puesta en las personas que hoy también forma parte de Hagu.
Así, entre telares, hilos, telas, máquinas, pedidos y muchas ideas, empezamos a construir Hagu Home.
Y hoy seguimos estando detrás de cada producto.
En Hagu creemos que una casa linda no tiene que ser un lujo.
Queremos que puedas transformar tus espacios, hacerlos más cálidos, cómodos y propios, sin tener que gastar de más ni resignar calidad.
Por eso trabajamos con materiales nobles y productos pensados para la vida real: textiles que puedas usar, lavar, disfrutar y volver a usar.
Y hay algo que para nosotros es muy importante: estamos presentes desde el comienzo.
Desde el hilo, pasando por el tejido y el teñido, hasta llegar a la confección del producto que recibís en tu casa.
Ese proceso nos permite conocer lo que hacemos, cuidar cada detalle y apostar por algo en lo que creemos profundamente: la producción y el trabajo argentino.
Cuando empezamos Hagu, queríamos vender productos lindos para el hogar.
Con el tiempo entendimos que lo que realmente nos gusta es ver qué pasa cuando esos productos llegan a una casa.
Nos encanta cuando nos mandan una foto de una cama recién armada, cuando nos cuentan que una funda cambió por completo su dormitorio o cuando vemos cómo combinaron nuestros productos de una manera que nosotros ni habíamos imaginado.
Porque ahí entendemos que Hagu no se trata solamente de telas.
Se trata de hacer propio ese lugar donde vivimos.
De llegar después de un día largo y disfrutar de nuestra casa.
De mirar una cama y pensar “qué lindo quedó”.
De hacer pequeños cambios que hacen que un espacio se sienta un poquito más nuestro.
Hagu creció junto con nosotros.
Y mientras la marca crecía, también lo hacía nuestra familia.
Hoy Bernardita y Bruno son parte de nuestra vida cotidiana y, aunque probablemente todavía no lo sepan, también son parte de la historia de Hagu.
Entre pedidos, reuniones, telas, fotos y mucho trabajo, aprendemos todos los días a construir este proyecto sin perder aquello que hizo que lo empezáramos: las ganas de hacer algo auténtico, cercano y bien hecho.
Queremos que cuando compres en Hagu sepas que hay una familia del otro lado.
Una familia que diseña, fabrica, prepara pedidos, responde mensajes, escucha lo que nos cuentan y celebra cada vez que un producto nuestro encuentra un lugar en una nueva casa.
Queremos seguir creciendo, pero sin dejar de ser nosotros.
Seguir fabricando en Argentina.
Seguir cuidando la calidad.
Seguir escuchando a nuestras clientas.
Seguir creando textiles que hagan más lindos los espacios que habitamos.
Y, sobre todo, seguir haciendo lo que más nos gusta:
Gracias por estar acá y por dejar que Hagu sea parte del tuyo.
— Cami, Agus, Berni & Bruno 🐾🤎